Su principal objetivo es la conservación de las comunidades de camélidos: la vicuña (Vicugna vicugna), principal representante del hábitat puneño, fue perseguida durante décadas por la calidad de su fino pelo. Junto a ella se protege la diversidad biológica del mayor ecosistema árido de la Argentina, con un gran número de especies endémicas o amenazadas, y también la diversidad cultural, representada por recursos arqueológicos precolombinos y coloniales.
Guanacos, vicuñas y cóndores dominan un paisaje de inmensidad sobrecogedora, que se recorre en excursiones guiadas en 4x4, con reserva previa. Es uno de los santuarios de vida silvestre más importantes del país y una experiencia mayor del ecoturismo sanjuanino.



